Luz de Luna
Publicado por Hana en 22:45 0 comentariosUna corta y brutal vida, y una agonizante muerte, la perfecta descripción de mi trayecto por este mundo.
Como hubiese querido probar los dulces néctares que brinda la inocencia de la infancia.
-Hey! Tu mocosa deja de fantasear y sal a conseguir algo para comer.
Pero todo aquello era solo una utopía en mi mente, tratando de ocultar la repugnante realidad en la que yacía.
El desprecio y la humillación son como un veneno consumiendote poco a poco hasta que ya no queda amor en tú interior.
Día y noche gastando mi vida para complacer a los demás, nada de lo que hacía era correcto a los ojos de los que me dieron la vida; no les importaba el sufrimiento por el cual pasara, pero no volvía a casa hasta que tuviera el dinero suficiente para satisfacer sus exigencias.
El egoísmo y la amargura comenzaron a corroer mi corazón, aún a tierna edad yo anhelaba su muerte, la perdición de mi mente en las tinieblas había comenzado y antes de finalizar, llego él, aquel que detuvo el tiempo de la oscuridad para mostrarme el sabor de la felicidad y la tersura del amor.
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Le conocí una noche en donde la fría y azul luz de la luna llena iluminaba mi camino, el aliento comenzaba a fallarme y la cordura comenzaba a dejarme después de 3 días sin alimento, entonces fue que tenuemente de entre las tinieblas su figura comenzó a formarse, se acerco me tomo en brazos y me dijo "No te preocupes, todo estará bien, hermosa niña", me acaricio el rostro y me desmaye en sus brazos.
Que maravilloso fue abrir los ojos y verte frente a mí, el calor del fuego no es nada comparado con el de tu corazón fulgurante de amor, impasible por entregarlo a alguien.
Me preguntaste que hacía, una niña como yo vagando por el tétrico bosque.
Y, no supe si fue mi voluntad o el hechizo de tus ojos lo que me hizo contestar.
-Había escapado de lo que se podría llamar el lugar donde dormía, pues decirle hogar era excesivo para aquel sitio.
-Dime y ¿por qué abandonaste tu casa?
Volví a caer en la trampa de tu melodiosa voz, y mis pensamientos comenzaron a correr libremente por mis labios, soltando todo aquello que no deseaba recordar.
-Desde el momento que llegue a este mundo mis padres no me han tratado más que a basura, un animal de carga, una esclava obligada a llevarles dinero día y noche; todo ello lo podía soportar, pues a pesar de la prisión de mi cuerpo mi mente seguía libre; pero hace poco les oí decir que habían recibido una considerable propuesta de dinero si me vendían a un hombre rico que desde el primer momento que me vió me quiso para sí. Yo no quería vivir bajo un yugo más que podría llevarme al borde de la cordura.
Tus suaves manos pasaron una vez más por mi rostro y aun no sé si hablaste en voz alta sin querer o en verdad querías que te oyera.
-No me sorprende que ese hombre te deseara a pesar de ser aún una niña, pues eres muy hermosa, ojos azul rey, piel como el marfil, pero aun así es una lástima que las circunstancias te hayan hecho madurar tan rápido, -me acercaste mas a tu cuerpo-no te preocupes, ya no regresaras a ese lugar, si así lo deseas podrás quedarte conmigo.
Un bello calor comenzó a apoderarse de mi corazón y no pude mantenerlo más tiempo dentro de mí, así comenzó a salir por mis ojos, por primera vez en los 10 años de mi existencia lágrimas recorrían mis mejillas y me deje caer en tus brazos.
Me cuidaste como a una hija, me malcriaste, me consentiste y me amaste durante el tiempo que pase a tu lado, y me di cuenta de que eras diferente a los demás, pues eras un dueños de la noche, una criatura salvaje y a la vez un hombre enigmático, la noche era tu vida y la sangre tu alimento.
Jamás podría pagarte todo lo que hiciste por mí, y por ello, te agradecía con mi sangre, lo único que yo tenía por ofrecerle, o al menos eso pensaba.
Me cuidabas mucho, para mi bien; pero el corazón es traicionero y por alguna razón el mío se comenzó a inclinar por un hombre, ya tendría 14 cuando le conocí.
Era apuesto, agradable a la vista, me trato como a la más delicada flor, me prometió amor eterno, cariño interminable, la tontedad de mi mente le seguía y le creía.
Mi señor me advertía que no confiará en ese hombre pero el amor me cegaba y sus palabras no oía, que desdicha la mía.
Page un precio muy alto por su amor, no fue hasta el último momento cuando me di cuenta que solo me uso.
Todo sucedió en una de las noches en las que me veía fortuitamente con él, era la hora del encuentro, llegando al lugar le observé a lo lejos con alguien más, una mujer, aun no quería ver la realidad del engaño, así que seguía acercándome, cuando de la oscuridad salió un asesino, apuntándole con un arma, él se puso en frente de la misteriosa mujer para protegerle, en cambio yo corrí, el gatillo fue activado y mi cuerpo cubrió su cuerpo.
Y ahora la ignorancia de los hechos acerca de mi muerte inunda sus mentes, historias y mitos comienzan a formarse en ellas, pero la verdad continua oculta y pasiva.
El trecho a recorrer es largo caminando por el paraje de la soledad, hacia aquel lugar oscuro y desolado llamado muerte, mis pasos me guían sin que mis deseos los acompañen, el silencio de su voz inunda mis sentidos, y el aroma a muerte rodea mi ser.
Creí haber escogido la mejor opción, pero la oscura y vacía elección tomada tiene una negra y profunda consecuencia.
Mi cuerpo yace inerte a su lado, mientras la abraza y la besa, ni al final de mi vida pudo mostrarme un poco de amor o respeto.
Sus manos la tratan como a delicada seda, sus labios la besan como la brisa al mar, y yo, yo ¿que recibí del? Una agonía constante de mí despreciado amor por su corazón.
Me pregunto cuándo acabare y cuando enterrare, pues aún después de muerta su recuerdo me atormenta.
Quiero despertar, quisiera que nada de esto hubiera pasado, me arrepiento de mis actos, pues él no merecía tal sacrificio de mi parte.
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El sonido del violín se oía a lo lejos, mis perezosos ojos comenzaron a abrirse poco a poco y me halle dentro de una habitación, sobre la cama.
- ¿no había muerto? ¿No estaba yo pudriéndome ya con los gusanos en la tierra?
La suave melodía continuaba, cada vez más rápida, pero a la vez hipnotizante y apacible, hasta que se detuvo de golpe, y fue cuando tú entraste a la habitación, mi rostro reflejaba confusión y el tuyo ternura, miedo, amor, felicidad, estaba tratando de descubrir lo que tus ojos decían cuando tus brazos me rodearon.
Cuando sentí tu cuerpo junto al mío y tu fragancia entrar por mi respiración, algo en mi garganta comenzó a quemar, una sed irresistible invadió mis sentidos y fue entonces cuando comprendí lo sucedido. Me acercaste a tu cuello y me dijiste al oído:
-Toma todo lo que desees, perdona si no querías esto, pero me era imposible pensar en una eternidad por delante sin tu presencia, sin tu aroma; y convertirte fue mi única opción, no importaba si tenía que caminar solo por la oscuridad, lo haría hasta encontrarte y traerte de vuelta conmigo, ya que no podía permitir que te fueras sin al menos decir que te amo.
Esas palabras ansiaba que las hubiera dicho alguien más, pero me doy cuenta que estuve buscando el amor en el lugar equivocado, siendo que siempre estuvo a mi lado, esperando a ser hallado
Y acepte la copa que me ofrecías, hicimos un pacto de eternidad, de inmortal amor, y así fue como tu dulce y exquisita sangre sello el pacto.
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Pasado el tiempo mí amado y yo viajábamos, de sitio en sitio, de aldea en aldea, conociendo el mundo unidos de la mano del amor y la eternidad, cuando en nuestro camino nos encontramos con aquel hombre de engaños y mentiras por el cual di mi vida; no le habría tomado importancia de no ser porque nos informamos de que el muy miserable, no solo me había usado a mi sino a toda muchacha que se paraba en su camino, a todas las ilusionaba con la mayor promesa de amor, para utilizarlas y despreciarlas posteriormente.
-Humanos como esos no deben seguir viviendo
Mi amado tenía razón, tenía que hacer algo, y fue cuando el sentimiento de muerte se apodero de mi mente, en definitiva esta es una noche que invita a la muerte.
Lo encontré saliendo de una taberna, me acerque a él, estaba completamente ebrio, la mirada que me dio de pies a cabezas me causo repulsión, sus acciones no las controlaba y me dijo “Amor ¿no quieres pasar un buen rato?”.
-Claro que si cariño, créeme que me divertiré mucho contigo hoy.
Amo las noches de luna llena, son perfectas para el misterio y la destruccion.
La bella luz de la luna ilumina la magnífica escena de tu sufrimiento, su bella faz se refleja en el rojo corrompido de tu sangre
El dolor comienza a refrescar tu mente.
Ahora te das cuenta de mi identidad, tus ojos de pánico y tus gritos de dolor, entre las atropelladas palabras que salen de tu boca oigo pronunciar mi nombre.
En verdad ahora puedo ver que ni tu sola existencia valía la pena, tu sangre es la más repugnante; tú en toda tu completa esencia eres más que repulsivo, tu pútrido corazón corrompe todo aquello que tus ojos ven con el solo deseo de poseerlo.
Y ahora te tengo frente a mí, a mis pies, desangrándote, rogando misericordia por tu mediocre vida.
Oh, que gratificante es oír tus gritos de terror y desesperación, ni un animal se comporta como tu al final de su vida, todo dejo de decencia y humanidad ha quedado atrás, ahora solo queda esto que tengo frente a mí, una bolsa de carne que no para de gritar, ni a estiércol puedes llegar.
Quisiera que tu sufrimiento se extendiera hasta el fin de los tiempos, pero ni siquiera yo tengo el corazón para hacerlo.
Tu hedor se ha hecho insoportable, he gozado lo suficiente por hoy. No me veas de esa manera, ¡Vamos alégrate!; porque es tiempo de decir adiós.
-Mi niña hermosa, ¿Ya has terminado? Es hora de irnos.
Mi amado me llama, es tiempo de partir, ojalá existiese un sistema de recolección de basura, bueno ya no hay más que hacer, solo espero que los pedazos no se dispersen demasiado.
Bueno, y eso; ¿A mí qué? Que pase lo que tenga que pasar, fue la muerte más digna a la que pudo aspirar.
Siento una fría calidez rodear mi cuerpo, son los brazos etéreos de mi amado, los cuales me apremian a irnos de aquí.
Ahora lo que queda de tu cuerpo yace inerte a nuestro lado, esta vez la escena va para ti, cuando él se acerca a mí, pues, tal y como el valioso diamante, con miedo a dañarle, sus manos pasan lenta y cálidamente sobre mi piel, cada vez que sus labios me besan, lo hace como si fuera el último día de nuestra existencia, aun si el mar y la brisa se agotaran, aun si el oro y la seda no fueran suficientes, con su propia sangre el compraría mi corazón para correspondencia a su amor.
Con todo esto, aun al final de tu vida te muestro el respeto que mereces.
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